Los espejos se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma.
George Bernard Shaw

jueves, 20 de marzo de 2014

taller de teatro “El trabajo del actor sobre la imagen”

Taller teatral “El trabajo del actor sobre la imagen” 


Dictado por : Fernando Berretta

 Se compone de dos módulos de 4 horas cada uno. Dos días de trabajo. Primer módulo Las dos tendencias teatrales que dominan el mundo de la actuación: la representativa y la de imagen interior. Caracteres principales del actor en la modernidad. La escuela Rusa y la escuela americana (método Strasberg). El despertar de los sentidos, el trabajo en “La silla”, ejercicios base. La construcción de la imagen poética desde la realidad real. La capacidad de disociación del actor. El teatro como escuela de trabajo interno. Análisis y debate grupal sobre el trabajo realizado. Segundo módulo Lo único que me interesa en el teatro es el actor. Hacia un teatro sin marcaciones. La improvisación teatral: estructura, desarrollo y concreción. Conflicto entre el hecho y la imagen. Miniteatro, como forma de llegar hasta él que lo ve. El teatro del lado de acá: una visión del teatro con el paradigma y los recursos de los grupos independientes en Argentina. Análisis y debate grupal sobre el trabajo realizado.

I.S.C, PROYECTO PARA UN SOLO ACTOR



FEDERICO (HOMENAJE A MI MISMO)

VIERNES 22 HS. LA SALAMANDRA
VILLA MARIA, CBA

Espectáculos teatro-crÍtica / “federico, homenaje a mÍ mismo” (rio Cuarto, El Puntal)

Espectáculos
teatro-crÍtica / “federico, homenaje a mÍ mismo”
Bendita música
El actor Sebastián Richard revisita fragmentos de la obra de García Lorca con una vibración acorde con esa sonoridad incomparable
La obra poética de Federico García Lorca tiene la particularidad, acaso única en lengua española, de convertir el lenguaje metafórico profundo del que se nutre, en una fuente de musicalidad incomparable. Las palabras, en el poeta granadino, no sólo son un vehículo poderoso y original poblado de símiles y metáforas de altísima calidad estética, de notable poder lírico y dramático, sino que además adquieren la categoría de notas musicales. Parecen, las palabras según Lorca, como las aguas de un río voluptuoso, que anuncia el peligro inquietante con su murmullo, y a la vez fascina con la promesa de una aventura imposible de soslayar. Poblada de efectos coloristas, la poesía lorquiana sobrevive en sus obras teatrales y de sus charlas y conferencias, bien se entiende en esta pieza que las incluye: y tiene el mismo efecto sensorial de las notaciones musicales. Mucho más que un formalismo forzado, ese fluir es una condición esencial que explica la intensidad con que se transmite a nivel sensitivo cuando se dice en voz alta, y cuando se las dice como el actor protagonista. Richard retoma, dicho por él, el sendero abierto por Alfredo Alcón cuando hizo “Los caminos de Federico” y, despejado aquel recuerdo entre quienes disfrutaron de tamaña interpretación, hace sonar delicadamente su instrumento. El vibrato lorquiano, inconfundible, resuena con intensidad, ondulando elegante en la superficie y anunciando a la vez las secretas turbulencias que solo un espíritu exquisito puede traducir tan bellamente. Richard no le va en zaga: la tensión corporal y los matices de la voz, hacen emerger y desbordan de esa musicalidad de extraña transparencia, más allá de la intensidad trágica que muchas veces la recorren. De modo tal que su “Federico, homenaje a mí mismo” expresa lo que el título surigere: que expoliado por esa bella música, manifiesta su propio espíritu sobrecogido ante tamaña exposición de sensibilidad poética. Ricardo Sánchez 
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